Por más de diez años Claudio Lara, aplicador de pinturas industriales y cliente de Chilcorrofin, se ha dedicado a la protección de activos productivos y estructurales, a la aplicación de revestimientos y pinturas industriales en distintas áreas, y con su experiencia y trayectoria nos da algunos consejos de cómo conseguir resultados exitosos en esta área.
Según él, lo principal para que el trabajo esté bien hecho, es “descubrir las necesidades del cliente, especificar un esquema apropiado acorde a las condiciones ambientales y de trabajo, además de realizar una correcta aplicación de los productos. Para ello lo fundamental es contar con todas las herramientas, equipos e instrumentos adecuados y una dotación de trabajadores entrenados”.
Claudio Lara es especialista en la aplicación de estas técnicas principalmente en hormigón, aún cuando ha trabajado distintas superficies como cerámica o madera por ejemplo. Para él, La diferencia entre las distintas marcas, es el servicio adicional de sus ejecutivos y los distintos aditivos en los productos que cada fábrica genera. “En Chilcorrofin hay una persona que está a cargo del grupo y que presta mucha colaboración en la parte técnica y química. Poseen un soporte permanente, te ayudan a cotejar tus ideas, visitan el terreno y se preocupan siempre del cliente final. Si tienes una idea, crean el producto determinado según tus necesidades. Puedes jugar con colores y texturas, y el acabado es muy bueno”.
Nuestras construcciones siempre deben ser protegidas para extender su durabilidad y evitar la contaminación. Para que esto no suceda, existen distintos tipos de revestimientos dependiendo del ataque químico al que esté expuesto.
Según Lara, “la protección dependerá de cuál sea el rubro de la empresa, por ejemplo en el caso de industrias de bebidas lo que afecta al hormigón en este caso es la glucosa; como en una petroquímica es el acido Sulfúrico, que es el trabajo es más complejo, porque éste es un elemento muy contaminante que daña el hormigón. A diferencia de lo que pasa con superficies como la de los estacionamientos o bodegas”.
En tanto, las estructuras también deben tratarse con sumo cuidado, pues si sufren daños podemos ver dañada en su totalidad nuestra construcción. Claudio Lara indica que factores externos pueden corroer y generar contaminación en nuestras edificaciones. “El ambiente ácido o alcalino puede generar oxidación y de esta forma la estructura se debilita”.
Con sus diez años de experiencia y trabajo en esta área, Claudio Lara nos comenta que este tipo de servicios si bien ha alcanzado mayor nivel tecnológico, todavía carece de profesionalización pues “hay muy pocos aplicadores que realmente hacen el trabajo de la forma correcta. Falta capacitación y entender los procesos químicos y físicos de la aplicación de los productos”.