Cuando trabajamos con ladrillos debemos tener en cuenta que existen dos tipos de este material: los de arcilla de color rojo que se emplean sólo para enchapar y los típicos llamados tipo princesa.
La protección de los ladrillos deberá hacerse ya que en invierno suelen sufrir considerablemente con la humedad, absorbiendo entre un 14% y un 22 % de agua, la que al congelarse en el interior de ellos, los expande y los rompe. Es por este motivo que deberemos impermeabilizarlos.
Los ladrillos de hormigón o llamados “bloques” son más permeables que los de arcilla, por eso deberemos usar látex, esmaltes al agua y productos especiales para cuidarlos.