
Los muros o techos de fibrocemento que no se protegen usando pintura o barniz se ven considerablemente afectados por agentes ambientales como la acidez del aire, la cercanía del mar, el humo de las chimeneas y la porosidad generada por la carbonatación y heladas.
El proceso de carbonatación fragiliza un techo. Esto ocurre al cabo de unos años si el fibrocemento no se recubre con pintura, así el material se hace poroso y permeable, perdiendo su funcionalidad, lo que evita la correcta aplicación de la pintura para techos.
Las pinturas que se recomiendan para fibrocemento son latex, esmaltes al agua y barnices acrílicos.